3 may. 2011

Funambulista sobre el dolor


Y allí estaba, frente al televisor, mirando la pantalla, mientras su cuerpo temblaba sin parar.Hacía noches que no dormía, casi ni probaba bocado, tan solo esperaba cualquier noticia sobre su ciudad o sobre los lugares en los que habitaban las personas a las que quería. Todo le parecía ahora inestable, la seguridad que durante años le había proporcionado su hogar, ahora se convertía en una delgada cuerda de funambulista.

Sus hijos, se habían ido pronto y sin desayunar al colegio como cada mañana, acompañados de su padre.
Habían pasado ya tres días de esto y los malos pensamientos empezaban ha florecer, aunque los intentaba esconder por miedo a que al pronunciarlos en voz alta, estos se hiciesen realidad.
Su marido, su madre y hermanos...
El teléfono comunicaba constantemente y un pitido desagradable, informaba de que las lineas estaban saturadas o fuera de servicio.Llevaba un buen rato con el teléfono en la mano derecha, mientras que con la izquierda cambiaba los canales una y otra vez.
Las emisiones eran escasas y a veces se perdía la señal por completo. Cuando esto ocurría, cambiaba de canal de inmediato para no perderse ninguna posible noticia o para no encontrarse con la soledad.
De repente, entre las interferencias, una noticia comunicaba que una de las zonas había sido arrasada completamente y que encontrar supervivientes sería practicamente imposible.
Era la zona donde se encontraba el colegío de sus hijos, también la zona donde estaba la tienda en la que trabajaba su marido.

Apagó la televisión, abrió las manos poco a poco, como si se quedase sin fuerzas y estas dejaron caer el mando y el teléfono sobre el sofá. Se levantó y se dirigió hacía el pasillo como un zombie, las lágrimas escurrían por sus mejillas, pero ella no emitía ningún sonido.Era un dolor mudo.
Abrió el armario empotrado y metió la mano entre las mantas, cuando la sacó, llevaba cogido un puñal.
Atravesó el pasillo hasta las habitaciones y se sentó en la cama de uno de sus hijos.Sacó el puñal de la funda, un funda llena de bonitos detalles florales en relieve. Los acarició con sus dedos lentamente. Dejó la funda sobre la cama y atravesó con un movimiento limpio, seco y sin dilaciones sus estómago. Cerró los ojos. Las lágrimas volvieron a correr, emitió un débil gemido y su cuerpo se derrumbó, quedándose tumbado sobre la cama. El circulo rojo alrededor de la cuchilla, aumentaba de tamaño, convirtiendo el camisón blanco en la bandera del dolor.

1 comentario:

  1. Esta cojonudo! Me han venido unas imagenes a la cabeza, sería interesante poder grabarlo!!! jajaja llamame loco pero es que me encanta! :D

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